En la inmensa región de los corazones conviven luces, fervores, negras sombras, estaciones frías y cálidas, montañas y selvas peligrosas, gozosos valles que nadie sino el dueño de cada corazón - si es que uno lo es siempre - puede ni remotamente entender. (Antonio Gala)

Sencillamente yo

lunes, 3 de enero de 2011

El club de los viernes

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Hacía tiempo que había oído hablar de este libro entre las chicas de los foros de labores. A unas les encantaba y a otras no les había gustado tanto… A mí me enganchó desde las primeras páginas. En tan sólo 7 días me leí las 816 páginas que suman entre los dos libros.
Es la historia de un grupo de mujeres muy diferentes entre sí que se reúnen los viernes por la tarde en la tienda de lanas de Georgia con el pretexto de hacer punto en compañía y que, a pesar de sus diferentes edades, diferentes estilos de vida, diferentes caracteres acaban siendo las mejores amigas y unidas como una gran familia.
No podía dejar de leer, quería saber más de cada una de esas mujeres, de su vida pasada, de cómo sentían, de cómo resolvería cada una su actual situación, de cómo continuaría la historia después del sorprendente final del primer libro…
Es curioso cómo a la vez que yo era espectadora de la historia también me sentía involucrada en ella. Por una parte me recordaban aquel sueño mío de una tienda de labores con un rinconcito son unos sofás y sillones y una mesita para tomar café y waffels mientras me sentaba allí con algunas clientas a ayudarles en su labor. Por otra parte me recordaba los foros de labores en los que participo desde hace 5 años y donde también se respira un ambiente parecido al de esas reuniones en la tienda de “Walker e Hija”.
Además, me sentía involucrada porque muchas de las reflexiones de cada una de esas mujeres me servía de algún modo para reflexionar y digerir una circunstancia personal que me ha tenido muy abatida estas Navidades.
Una vez más siento la certeza de ese destino que quiso que estos libros llegaran a mí precisamente en este momento porque es cuando los necesitaba. Necesitaba las palabras y necesitaba el estímulo para sacar lana y agujas y ponerme a hacer punto. Y a medida de que iba apareciendo el tejido con cada nueva vuelta también iba serenándose mi alma y mi mente veía las cosas con una nueva claridad.

3 comentarios:

¨*¨Claudia¨*¨ dijo...

Es increíble como las cosas, las circunstancias de la vida, tienen una razón de ser y un porqué, aunque a veces no veamos la enseñanza y la respuesta venga de donde menos lo pensamos.

Un beso,

Carmen dijo...

He oído hablar muchas veces de estos libros, y ¡tengo que leerlos! me has contagiado con tus reflexiones. Besiños :)

Gabiota dijo...

como dicen las cosas llegan cuando tienen que llegar, todo pasa por algo. Ánimo mi querida amiga.
Besos y abrazos!!!

Sólo el corazón puede ver lo esencial. Sabe y entiende cosas que la razón no alcanza a comprender... Escucha la voz de tu corazón - te guiará hacia tu destino...

Todo ocurre por una razón y con un fin. Siempre es para bien, para aprender una lección positiva sobre la vida y sobre nosotros mismos.